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El malestar de las ciudades. Jorge Dioni López

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  Hay personas que tienen la capacidad de coger asuntos complejos, como la ideología que hay detrás del urbanismo, el turismo o la gentrificación y hacerlas llegar a un ciudadano no especializado, como es mi caso, para que las entienda y las disfrute. Para mí, Jorge Dioni López lo hizo en su primer libro, "la España de las piscinas", que me dio varias horas de felicidad y que me llevo a subrayar muchas páginas.  En este segundo "El malestar de las ciudades", que es una especie de segunda parte, el gozo continúa. Para mí, que he tratado de hacer divulgación científica sobre mi campo de estudio, es un placer ver las metáforas, las imágenes, las muletillas que el autor crea para acercar la realidad al lector. Sentido del humor y capacidad literaria al servicio de un tema complejo y que, por desgracia, supone un problema grave para mi generación: el pobre acceso a la vivienda y la deshumanización de las ciudades. Dejo algunas ideas centrales del libro (hay otras muy int...

La peste. Albert Camus

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Cómo buscar la dignidad o el sentido de vivir en medio de algo tan absurdo como una peste, donde la gente muere al azar, sin importar si uno ha sido honesto o deshonesto, sin importar si uno es un niño o un anciano. Ese es el tema central de esta novela de Albert Camus. Al igual que ocurre con otra de sus novelas, "el primer hombre", las páginas me parecen llenas de ternura, de dignidad. Pienso que uno se contagia de algo bueno al leerla. La historia sucede en Orán, una ciudad de Argelia, a mediados del siglo XX. Un día comienzan a morir las ratas de la ciudad de forma masiva y, posteriormente, la enfermedad se extiende a los seres humanos. Unos horribles bubones aparecen en las ingles y las axilas de las personas. Los médicos confirman que es la enfermedad de la peste y la ciudad queda cerrada para evitar contagios.  Camus usa la peste como una analogía de lo que es la propia vida, algo absurdo, que opera al azar, sin sentido y sin una meta clara, a la que uno debe encontrar...

El jugador. Fiodor Dostoyevski

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  Puede que no esté a la altura de ese maravilloso tratado sobre la culpa y la ambigüedad moral que es "crimen y castigo". Sin embargo, al igual que esa gran obra maestra, "el jugador" radiografía mucho de lo bueno y lo malo que podemos esperar de los seres humanos. Los héroes de Dostoyevski no quieren fama, ni comodidades, ni gloria. Sufren por amor y son muy frágiles. Sus virtudes no les llevan a la victoria. De ellos solo se admira la generosidad y la bondad que muestran en su desgracia. El protagonista, Alexei, que se engancha a la ruleta para impresionar a su amor, Polina, y que luego despilfarra las ganancias cuando no consigue estar con ella, es una buena muestra de ello. Los villanos de Dostoyevski, por el contrario, suelen ser personas mezquinas, superficiales, egoístas y entregadas a la necesidad de aparentar. Curiosamente, la gran mayoría de ellos son generales, condes, duques, a los que su buena posición social no les libra de una cierta bajeza moral. R...

La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida. Elvira Sastre

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"Nadie quiere estar en una isla desierta cuando se hace de noche" o "la soledad es mirar unos ojos que ya no te miran" son dos versos del poemario de Elvira Sastre que me anoté durante la lectura y que resumen, al menos para mí, el poso que deja adentrarse en estos 26 poemas. El dolor que implica seguir queriendo a una persona que te ha abandonado, la intensidad con la que los poemas cuentan una pena que todo el mundo ha vivido en algún momento emana de los versos. Es fácil reconocer su aroma. No se puede evitar pensar que son los poemas de una persona triste que, sin embargo, guarda todavía esperanza. Un ser humano que ve belleza en el desamor y en la soledad, que sueña con una reconstrucción y un mañana feliz. El título: "la soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida" es maravilloso. Tiene en la introducción unos versos de José Mateos que me gustaron mucho: Mira el jilguero. No es nada: miedo y plumas. Sin embargo, escondido entre las ramas, puede hac...

Vincent van Gogh: Vida y Obra. Uwe M. Schneede

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De Van Gogh atrae su obra, pero también su vida. Qué luces se abrieron en el corazón y en la percepción de ese hombre para pasar de los tonos marrones y terrosos de los comedores de patatas a la posterior explosión de color que mostraría en Francia y que lo haría universal. Su ruina total, con un solo cuadro vendido, su enfermedad mental, el corte de su oreja, la correspondencia con su hermano Theo, que lo orientaba en su dolor, el completo rechazo social que provocaba, su temprana y extraña muerte... todo invita a querer saber más. Todo esto se vuelve más interesante aún para aquellos que, como yo, vemos en su obra algo muy único, que plasma la vida de forma muy especial. La biografía no responde muy bien a todo lo anterior y aborda muchas de estas cosas de forma muy breve. No obstante, la vida de Vincent Van Gogh es tan peculiar y su obras y su sufrimiento tan impactante, que merece la pena.

Hamnet. Maggie O'Farrell

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Pasado un tiempo, puede que lo que más evoque de este libro es la ternura con la que se ha escrito. Hay ternura para describir cómo un niño pequeño vive la enfermedad y la muerte de otro, que es su hermano. También la hay para contar cómo una madre puede vivir la pérdida de un hijo con una sensación de incredulidad, sorprendiéndose de que la vida llegue a ser tan cruel. Además, la autora cuenta bien algo que todos hemos visto alguna vez: hay personas que buscan algo mejor en sus vidas, pero que acaban marchitando en medio del embrutecimiento y la rutina cotidianas. A nivel histórico el libro es curioso. En la década de 1580, William Shakespeare tenía tres hijos pequeños. Uno llamado Hamnet murió en 1596, a los 11 años. Cuatro años después su padre escribía la obra de teatro Hamlet, no sabemos si como un homenaje a su hijo. De este dato histórico parte la ficción de la autora.

Diarios. A ratos perdidos. Rafael Chirbes

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Los diarios de Chirbes son las notas de un hombre que, durante décadas, ha vivido enamorado de la literatura. Durante años ha usado los libros para vivir, para fabricarse sus esperanzas, para interpretar su mundo. Son también las memorias de un hombre comprometido con su tiempo, que quiere hacer más, que quiere ser mejor, que siente que las derrotas de sus ideales son inevitables. Para mí, la mejor parte de su diario es la década de su vida en la que aun no es escritor. Cuando quiere y no puede. Cuando lucha por escribir atrapado en un trabajo mediocre que necesita pagar las facturas. Esa sensación de banalidad, de no poder hacer algo bueno con la vida de uno es horrible. Chirbes lo narra de forma muy bonita.